El "adiós" de Alex de los Yanquis deja un océano de interrogantes sobre futuro

SANTO DOMINGO. Que Alex Rodríguez vaya a jugar su último partido en las Grandes Ligas el viernes solo lo sabe él. Ayer tomó fuerza la versión de que los Marlins de su amigo Jefrrey Loria estarían interesados en el toletero que está a cuatro jonrones de los 700 y que dijo el domingo que sentía todavía podía batear.

El desenlace final entre A-Rod y los Mulos se venía venir desde hace dos años, las preguntas eran si el club estaba dispuesto a pagar el precio en dólares… y si el pelotero entraría en la ecuación de reducir y dejar de adornar sus estadísticas.

La relación, que comenzó en 2004 cuando llegó desde Texas, renovó votos en 2007 a razón de US$275 millones por 10 años, trayecto en el que se ganó la Serie Mundial de 2009, pero llovieron las distracciones y lesiones propias de un cuerpo trabajado al extremo y se afectó el desempeño.

Las fisuras irreparables se crearon en 2013 cuando se descubrió otra apuesta del toletero por mejorar el rendimiento con sustancias prohibidas (el escándalo Biogenesis). Rodríguez demandó al médico del equipo, desafió a la MLB y al sindicato de jugadores en varios frentes, pero terminó noqueado con una suspensión por todo 2014 que le costó US$21 millones.

Ya en 2009 había comprometido su candidatura a Cooperstown cuando confesó haberse dopado a principio de siglo y en 2011 casi la entierra cuando se vinculó al cuestionado médico Anthony Galea.

De acuerdo a Jon Heyman, de MLB Network y uno de los periodistas más informados de la industria, la decisión de plantearle a Rodríguez que salía de los planes futuros de los Yanquis le fue comunicada el pasado miércoles en la noche. Tuvo tres días para evaluarla.

Con el equipo a siete juegos de la cima y cinco del wild card, una plantilla envejecida era el mejor momento para convertirse en vendedor en lugar de comprador en julio por primera vez en 33 años. Era la hora de activar esa tan necesaria reingeniería de salir a cazar prospectos y tener turnos disponibles para las promesas de la finca.

El club tenía la decisión tomada, ni siquiera el martes fue puesto a jugar contra Bartolo Colón, a quien le batea .411 (56-23) con ocho jonrones 1,429 de OPS de por vida.

El madero de A-Rod comenzó a dar señales de debilidad desde julio de 2015, cuando entre agosto y septiembre pegó apenas nueve jonrones. Este año tiene una frecuencia de uno cada 24 turnos.



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