El exmaratonista Vanderlei Cordeiro de Lima enciende el pebetero de los Juegos de Rio-2016

Río de Janeiro. El corazón de Brasil, mezcla de pueblos, culturas y sensibilidades, eligió para inaugurar los primeros Juegos Olímpicos que se celebran en Sudamérica un mensaje de compromiso con el planeta, en el que implicó a los más de 10.000 atletas que desfilaron por el escenario inigualable de Maracaná.

El estadio deportivo más célebre del mundo, testigo de tantas hazañas, selló su unión para siempre con el olimpismo en una ceremonia divertida, ágil, comprometida y que dio prioridad a la estética por encima de la tecnología.

Vanderlei de Lima, bronce en maratón en Atenas 2004 después de que un espectador le empujase cuando corría en cabeza, prendió el pebetero con la llama nacida en Olimpia, después de un día de versiones cruzadas sobre quién sería el responsable de esta función.

El considerado primer candidato, ‘O Rei’ Pelé, ya había aclarado unas hora antes que no sería él.

El presidente interino del país, Michel Temer, fue abucheado de forma sonora y generalizada tras declarar inaugurados los Juegos.

Los indígenas, los inmigrantes europeos, los esclavos llegados de África, el aeroplano de Santos Dumont, la chica de Ipanema, las escuelas de samba y los niños de las favelas desfilaron con igual protagonismo por el escenario, en la gran fiesta que precedió a la llegada de los atletas.

Los organizadores de la ceremonia, el director de cine Fernando Meirelles y el productor Marco Balich, habían prometido una apertura “nada opulenta” y en la que mostrarían “una reinterpretación de Brasil”.

Pero no habían advertido de que el espectáculo llegaría acompañado de un tirón de orejas a los habitantes del planeta por el mal trato que le deparan.

El gran lienzo blanco que cubría el césped fue una enorme pantalla sobre la que se proyectaron imágenes impactantes alusivas a la naturaleza, el urbanismo y la vida de Brasil.



Source: deporte