Los equipos dominicanos no encuentran la tecla en la nueva Serie del Caribe

Este formato de la Serie del Caribe no les cuadra a Venezuela y a República Dominicana, los principales exportadores de talento tanto a las Grandes Ligas como al resto de circuitos, pero fue en ambos países donde más se insistió para el cambio de un modelo que duró más de cinco décadas y era hora de “actualizar”.

La insólita ausencia de las Estrellas Orientales en la disputa del cetro 2018 por haber pegado cuatro hits menos que los panameños Toros de Herrera, tras haber igualado en ganados y perdidos, carreras anotadas y permitidas en sus dos enfrentamientos, reabre el debate.

Entre su debut en 1970 y hasta 2012 cuando se jugó por última vez el esquema de premiar al mejor récord los duartianos ganaron 19 de las 42 series y asumieron un reinado que perdura hasta hoy, si bien en las primeras siete versiones con el sistema de eliminación y juego final ni bolivarianos ni quisqueyanos han podido levantar la copa.

En 2012 la una vez llamada Pequeña Serie Mundial del Caribe vivió en suelo dominicano uno de sus tantos momentos críticos de esta montaña rusa a la que los años no le han permitido consolidarse.

El Escogido, que había ganado sus primeros cuatro partidos, celebró el campeonato minutos antes de salir al terreno para su quinto choque con la derrota de los mexicanos Yaquis de Ciudad Obregón ante los boricuas Indios de Mayagüez 4-3. Las últimas dos fechas se jugaron para completar el calendario, con escaso público en el Quisqueya, y los rojos de Ken Oberkfell cayeron 7-0 ante los venezolanos Tigres de Aragua y 3-1 ante los Indios.

Entonces, finalmente, el comisionado del Caribe Juan Francisco Puello Herrera planteó la necesidad de crear un sistema más dinámico, que garantice el interés hasta el choque que cierre el campeonato. En 2014 regresó Cuba, un miembro fundador que se había ausentado del torneo desde 1960.

En 2013, el épico Escogido de Audo Vicente finalizó la fase regular con 5-1 en Hermosillo y avanzó a la final contra los anfitriones Yaquis (3-3), a quienes había derrotado 6-5 y 11-6 en la primera etapa.

Pero el partido final los felinos lo perdían hasta la novena por 2-1, cuando Ricardo Nanita disparó un jonrón que igualó las acciones. Sin embargo, en la apertura del capítulo 18, Douglas Clark despachó un cuadrangular solitario ante Edward Valdez que dio el triunfo al cuadro azteca tras casi nueve horas de juego.

En 2014 en Isla Margarita, el Licey de José Offerman terminó con 2-2 y en semifinal ganaba 2-1 hasta el séptimo; los Naranjeros de Hermosillo hicieron vueltas en octavo y noveno, la última un sencillo de Sebastián Valle ante Guillermo Mota para dejar tendido en el terreno.

En 2015 en la capital puertorriqueña, los Gigantes de Vicente avanzaron al partido de semifinal al acumular foja de 2-2. Caían 5-0 ante los Tomateros de Culiacán, en el sexto cuando empezaron a cortar la ventaja. En el noveno, con un out, tenían el empate en tercera, pero Luis Jiménez falló con elevado de foul por tercera y Alexi Casilla con rodado a segunda.

En 2016 en el Quisqueya el conjunto del Escogido de Luis Rojas hizo el ridículo mayúsculo al perder los cuatro partidos que disputó, incluyendo tres en entradas extras con un diferencial de -5 carreras.

En 2017, en Culiacán, el Licey de Vicente perdió sus cuatro compromisos en una de las peores presentaciones que tuvo equipo dominicano alguno. Fue sobreanotado 7-25.

En 2018, las Águilas volaron a Guadalajara y lograron anclar cuartas con 2-2 en la regular, vencieron 7-4 a los cubanos Alazanes de Granma en semis, pero cayeron 9-4 ante Caguas en la final, tras ir delante 4-1 hasta el séptimo.



Source: deporte