Alberto Ciurana: "El mundo hoy es más práctico y más eficiente"

SANTO DOMINGO. A los 16 años -hace 40- Alberto Ciurana fue designado director de comunicaciones del gobernador de Guanajuato, en México. Estudió derecho. A los 18 años, Emilio Azcárraga lo llevó a trabajar a Televisa, como productor ejecutivo de Siempre en Domingo. A los 24 fue a Estados Unidos, y movió todas las operaciones de Florida a California de la cadena SIN. El 1ro de enero de 1987, siendo vicepresidente de Operaciones de la cadena, le cambiaron el nombre a Univisión. En Londres presidió Eurovisa cinco años (operaba Televisa en Europa, satélites, oficinas, etc.). En 1991 regresa a México como vicepresidente de Televisa. En el 2012 fue a Univisión como presidente. Hoy, en año sabático, es el invitado de honor del evento televisivo Imaginativa 2016, y ayer habló en exclusiva con Diario Libre.

—¿Qué diferencias advierte entre la TV del siglo XX y la del siglo XXI?

En el siglo XX, la televisión reinaba por sí sola. No había cable, no existía satélite ni el mundo digital. La única forma que existió después de la radio fue la TV. Y no va a morir. La he visto moribunda varias veces en los últimos 20 años, y no muere. Si va a sufrir una transformación. Tiene que haber una nueva narrativa, una nueva forma de contar las cosas. Y sobre todo de contar las historias más contemporáneas.

—Asistimos a cambios de códigos en la sonorización, la colorimetría, la imagen total…

La televisión tiene que vivir esos momentos. Recuerdas cuando vinimos del blanco y negro al color. Ahora, yo hablo de que lo que nos ha pasado en los últimos años no es una evolución, es una gran revolución. Es un salto donde se alinearon todos los planetas, así como hubo la Revolución Industrial, la Revolución Científica. Esta es la Revolución Tecnológica fuera de serie. Lo que tenemos que hacer es reacomodar nuestra energía y reenfocarnos para ofrecer un mejor entretenimiento y una mejor información a la gente.

—¿Cuáles son los retos?

El reto es la forma de comunicar. Hay dos datos frescos, contundentes y fundamentales: el 70% de la población mundial tiene menos de 30 años de edad. Eso te habla de que el futuro es hoy, y que toda la realineación de fuerzas productivas tiene que reacomodarse lo más pronto posible. Quien no sepa adaptarse a eso, se va a extinguir, como los dinosaurios. Segundo: en menos de cuatro años, y hablo del mundo impreso, la radio y la televisión, esos tres grandes verticales de la comunicación, en el 2020, el 50% de cada 10 dólares o euros, va a estar destinado a la publicidad digital. La inversión publicitaria va a estar en digital. En pocas palabras: en lugar de que los medios nos reinventáramos, se reinventaron las audiencias. Nos tomó por sorpresa a todos. Tú tratas con un chamaco de 15 ó 16 años, ¿sabes cómo se enteran de las noticias? ¡Por memes! De una forma gráfica y sencilla. ¿Cómo ellos se comunican? ¡Con emoticons y emojis! La forma más simple. Y esos chamacos, que pertenecen a la generación Z -que sigue a los millennials- y que están entre los 6 y 20 años de edad, son por naturaleza emprendedores, porque tienen una manera muy práctica de pensar. Pero, además, nacieron con wifi, y sin cables. El celular dejó de ser celular. Es una microcomputadora. Yo hago este símil: existía Kodak. ¿Sabes dónde está Kodak? Aquí dentro (señala a su celular). Existía Blockbuster. ¿Donde está? Aquí, se llama Netflix. Y así todo. Había grandes tiendas de discos, que era una delicia ir a comprar discos: todas están aquí dentro. Todo es una aplicación al día de hoy. La compañía de taxis más grande del mundo, que no es propietaria de ningún taxi, se llama Uber, y está aquí dentro. Pides de comer por aplicación. Puedes pedir ropa por aplicación. Puedes comprar tus boletos por aplicación. Ese es el mundo digital.

—¿Considera que este mundo es más mediocre?

No. Más práctico y más eficiente. Al contrario, nos hace ser menos dependientes. Ahora tú mismo estás haciendo todo. Te hace ser una persona dependiente sólo de ti y no de los servicios externos.

—¿Cómo debe ser la programación de hoy, entonces?

Las personas que toman decisiones -los creativos, los productores, todas las empresas de medios- siempre tenemos que tener una obligación: anticiparnos a lo que quiere la gente. Una de las cosas que más me gusta es el contacto con la gente, pulsar el gusto, escucharlos. Uno tiene que escuchar a la gente. Sea por el instinto, por la sensibilidad, porque eso va a guiarte, y servirá de vehículo para servir mejor a la gente. Vamos a vivir -ya los estamos viviendo- momentos de cambio muy importantes, en que todos los medios deben revisar sus contenidos. Tengo una gran responsabilidad de hacer mejores contenidos, porque los jóvenes son más demandantes.

—¿Qué es para Ud. mejores contenidos?

Contenidos que tengan un entretenimiento sano, un entretenimiento social importante y una buena información, una clara información. La narrativa va a tener que ser más práctica y más clara. Insisto, porque toda esta generación que tiene menos de 30 años de edad, son más prácticos, más simples. Y más inmediatos. Ahora lo pueden tener en instantes todo; pueden estar informados y entretenidos en instantes. Ahora no son esclavos de la pantalla. Antes tenías que esperar a las 8 o las 10 de la noche para enterarte de las noticias. Hoy no. Hoy es en instantes. Antes dependías de horarios. El mundo de hoy es cuando tú quieras, donde tú quieras y como tú quieras, estarás entretenido e informado. Por eso te digo: se reinventaron las audiencias.

—¿El rating es definitorio para la colocación?

El rating no es la palabra de Dios. Se debe ver como una más de las herramientas. La televisión para un televidente es como hacer catarsis. Uno tiene que entender eso cuando tiene la responsabilidad de trabajar en la pantalla o hacer televisión. Uno tiene que entender los tiempos de la gente en el día. Si vas al cine, eliges inconscientemente la película que quieres ver de acuerdo con tu estado emocional. Si quieres llorar, inconscientemente, vas a elegir un dramón que va a satisfacer esa necesidad que tienes. Y la televisión es eso, un gran contacto emocional. Por eso la responsabilidad de la televisión es muy grande.

—¿Y los canales?

La gente ya no va a buscar canales. Va a buscar contenidos. El contenido siempre va a ser el rey.

—¿Cómo se debe hacer la medición del rating?

Siempre he creído que es importante. Sin embargo siento que debe ser solamente una de las herramientas. Curiosamente, para muchos medios, los programas más importantes son los que menos ratings tienen. Pero se tienen que hacer. No por rating. Honestamente, en la televisión no todo se puede hacer por rating. Debe ser por una función y por una misión social. O sea, no todo debe ser el rating. Debe haber un equilibrio en el medio, donde el medio cumpla con su responsabilidad. ¿Hay que entretener? ¡Sí! La televisión no es una universidad. Tampoco es para educar. Eso es un negocio. No tiene la función que tiene la familia y la escuela de educar. Pero sí tiene una función social. Debe cumplir con esto.

—Univisión hizo una programación latina enfocada al público mexicano de Estados Unidos.

Univisión es la cadena hispana de los Estados Unidos. Uno de los dueños es Televisa, que es el proveedor de contenidos. ¿Por qué es muy importante eso? Porque el 65% de la población hispana de Estados Unidos, son mexicanos. El gran peso. Por eso es que el enfoque principal ha sido hacia ellos. Aunque no se descuida. En mi paso por Univisión lo que tratamos de hacer es que los programas producidos en los Estados Unidos, hechos directamente por la cadena, tuvieran conductores de diferentes nacionalidades. Hay dominicanos, hondureños, venezolanos, mexicanos, hay una mezcla. Porque es el reflejo de lo que es la comunidad hispana de los Estados Unidos. Incluso, el propio Telemundo ha dado un giro, y ha tenido que enfocar más hacia el mercado mexicano con sus actores. Hoy tiene, muchos mexicanos, porque se dieron cuenta que estaban descuidando el 65% de la población hispana. ¿Por qué no se ve en Latinoamérica? Por una cuestión de derechos. Los derechos principales de la mayor parte del contenido de Univisión son de Televisa, y Televisa retransmite y vende sus derechos a todos los afiliados que tiene en América Latina.

—¿Prevé que pueda existir una cadena de Latinoamérica capaz de ofrecer contenido para todo el continente?

Te cuento algo: hace como 22 años, cuando yo estaba en Televisa, se quería crear una cadena que cubriera todos los países. En 1992 se hizo el primer intento, se llamó Cadena de Latinoamérica. No funcionó, porque es muy difícil con los intereses y los niveles de producción de cada país.

Hoy el país está al alcance. Está en un teléfono. Pasa una cosa curiosa. Antes llegaba a cualquier país, y me sentía turista, visitante. Hoy llego a un lugar que me es familiar, me siento como en casa. Hoy no me siento ajeno. Y eso es producto de la globalización. Aunque no todo lo que ha hecho ha sido bueno, la globalización ha hecho cosas muy buenas.



Source: Farandula