"Algún día escribiré mi mejor poema"

Estoy en la Fundación Siglo XX, Santiago de Chile; es invierno y se deja sentir.

¿Queda lejos el hotel?, le pregunto a Sergio

No más de cuarenta minutos caminando, contesta

¿Quieres un taxi?

Prefiero caminar, pero soy muy distraído y no quiero perderme

Si quieres te acompaño y así hablamos un poco

No quiero molestarte. Para nada, voy en esa ruta y así conversamos, me interrumpe

Sergio lleva publicados varios libros de poesía; ganador de premios, articulista, profesor. Me da la impresión de que lo conozco desde siempre.

¿Te puedo hacer algunas preguntas?

Las que quieras. No pierdo tiempo y él tampoco en contestar

-¿Ser poeta te hace diferente?

Absolutamente diferente, tanto que ni se nota.

-Tus poemas hablan sobre…

Todo lo que me rodea, especialmente las dudas, que son muchas si vemos que van desde las propias hasta las históricas, esas sí que me presentan dudas. Por eso, en mis poemas a veces la vuelvo a recrear, pero desde los vencidos, y si estoy yo ahí, mejor, así me paro nuevamente.

-¿Reconoces alguna influencia?

Muchas, muchas, muchas. El peso de la poesía chilena es considerable: Neruda, Mistral, Parra, Zurita, por nombrar lo mínimo. Los autores americanos que publicaron bajo dictadura, como Gelman, Cardenal, Joaquín Pasos. Los griegos, los norteamericanos, y siempre espero otro.

-Tus poemas surgen de…

Lo que no se puede decir, lo que no se puede hablar. Surgen porque los estoy buscando, sobre todo cuando algo me duele, de hecho en la misma búsqueda. Una vez, metido en estos proyectos, mi mujer dijo que ya no sabía quién era, no contesté, pero hice un poema de esa pregunta que se llama ¿Y preguntas quién soy?, uno que hasta ahora le sigue abriendo los goznes del corazón.

-¿Donde está tu corazón?

Bien repartido entre mis hijas y los libros, los alumnos y varios maestros que tengo la suerte de conocer. Entre los sueños y la tierra que me despierta, algunas utopías que juegan fútbol y leen a Kafka. Es un corazón medio perdido, pero que a veces, en una buena tarde, vuelvo a encontrar.

-La familia, los amigos, tu trabajo…

Ellos son puro ánimo. Aunque debo reconocer que hay dos polos vitales: los jóvenes y los viejos. Los jóvenes porque siempre están creciendo desde uno y te hacen sentir que estás en el tiempo justo. Los viejos porque poseen un lenguaje abierto, capaz de unir pasado y presente, hacer que sientas que todo fue verdad. Como a ti, he conocido grandes maestros de la vida.

-¿A qué temes?

A que regresen las dictaduras. Frente a los conflictos sociales, el descontento popular, imagino nuevamente a los militares sitiando la ciudad, dictando bandos. Por eso soy un férreo defensor de las democracias aun con todos sus defectos y aprendo día a día a vivir con ellos.

-¿Multitud o soledad?

Soledad, aunque mi trabajo de profesor o haciendo talleres literarios ha sido una parte importante de la vida, incluso fui dirigente por aquí y por allá y eso implica mucha reunión, pero me siento más cómodo en la silla, soy un observador nato desde muy pequeño. Ojos para ver el mundo, estar en él es otra cosa.

-Chile es…

Un país que siendo mixtura de desierto y montaña, riqueza y miseria, un pueblo donde confluyen distintas razas, le cuesta mucho, precisamente, aceptar la diversidad. Hoy estamos buscando una identidad que devela muchos engaños históricos, viéndonos con otro vestido, y con todas sus contradicciones, Chile sigue siendo una oportunidad.

-Tu mejor poema…

Lo escribiré algún día, Centenario es el libro que más me conforma, por el momento acepto lo que dicen los demás.

Obsesionado con…

¿Ser feliz cuenta? Claro, obviamente cuando prefieres los libros a una camisa puede ser considerada como tal. Pero la verdadera, la oculta obsesión de cada día es el poema, ése se escribe en el momento exacto y piensas tendrá un lector y debe remecer su emoción.

-Ríes cuando…

Cada vez que puedo. Cuando te pasas el día reflexionando o enseñando cómo hacerlo, cualquier alegría se debe celebrar.

El amor en tu vida…

Me alcanza para seguir viviendo otros buenos años.

Los fracasos…

Me hacen caminar de nuevo por los barrios bravos donde crecí, reviso y aprendo, tomo el camino de vuelta, me siento al computador y comienzo a escribir.

Quieres que te recuerden por…

Porque estuve cuando había que estar.



Source: Farandula