Ciertas imágenes desérticas del festival Fine Arts

Santo Domingo. Entre los miembros del jurado oficial del Festival Internacional del Cine de Fine Arts corre un chiste interno: “¡Debemos dar un premio al Mejor Desierto!”, dijo Joan Prats ¿o acaso fue Amelia Deschamps ?

La cuestión es que hay al menos dos filmes importantes donde el desierto es el medio protagonista. Last days in the desert (EE.UU., 2015) cuyo director es Rodrigo García, el hijo de Gabriel García Márquez y Desierto (México, 2015) de Jonás Cuarón, el hijo de Alfonso Cuarón.

Ninguna de las dos compite en la Sección Oficial.

Last days in the desert es un filme protagonizado por Ewan McGregor, Tye Sheridan y Ayelet Zurer, que expone esa zona menos conocida de los 40 días con 40 noches de Jesús en el desierto.

Algunos han tratado de minimizar el intento de Rodrigo García por humanizar un Yeshua -como le llamaba su madre- en la piel de un Ewan sobrio y magnífico, equilibrado y fiel a un personaje que le debe haber llenado de preguntas y búsquedas.

Lo mejor del filme es eso, y justamente la fotografía del que posiblemente sea el mejor DP (director de fotografía) del mundo por estos tiempos: Emmanuel Lubezki, quien logra convertir el desierto en un animal tórrido y cruel, donde Jesús es tentado por Satanás, quien asume su propia imagen.

Por otra parte está Desierto, el segundo largo de ficción del mexicano Jonás Cuarón, quien debutó con Año uña en el 2007, y quien demuestra ser un director con buen pulso para el cine minimalista –Gravity (2013), la película por la que su padre se alzó con el Oscar, cuyo guión es de Jonás, es minimalista- y para el thriller.

La película va sobre un cazador de seres humanos por pura xenofobia en la frontera de México y Estados Unidos, una especie de enviado personal del mismísimo Trump.

El filme, que sale al mercado justo en época de las elecciones, es protagonizado por un siempre seguro Gael García Bernal, que hace creíble cada segundo de su personaje. El personaje antagónico lo asume Jeffrey Dean Morgan, si se quiere demasiado caricaturesco, y tres perros que hacen el rol de Tracker más inteligente que Rintintín. Sin embargo quedan sueltos más de un hilo y más de un camino que nos propone el director, que coreografía una de las persecuciones más intensas que se han visto en los últimos tiempos.



Source: Farandula