De cómo Wilfrido Vargas conoció a Pedro Mir, el Poeta Nacional

BOGOTÁ, COLOMBIA. Me obligo a comenzar estas líneas, citando las primeras palabras que pronuncié, cuando debuté como colaborador en este diario: “En esta etapa de la vida, en la cual no pienso dejar de hacer lo único que sé, que es música, también quiero dar rienda suelta a una pasión que he llevado por dentro, durante mucho tiempo: escribir. Quiero advertir que, todo lo que exponga es sólo mi opinión personal, mi punto de vista. El de alguien que ha dedicado toda su vida a la música, por lo que me tomaré el derecho de decir lo que pienso y publicarlo”.

Menciono lo anterior, ya que este artículo será una confesión, mi confesión. La necesidad de mi alma por contar lo que nadie sabe, por compartir, 30 años después, las palabras de uno de los hombres que puso a la República Dominicana en el mapa de las letras a nivel mundial. Por ello, voy a develar la entrevista, detrás de la entrevista, que sostuve con uno de los seres más sublimes que he conocido. Fueron, tan solo, 15 minutos. Tal vez, los 15 minutos menos conocidos en la historia de la televisión de mi país, pero, aún así, parte del tiempo más valioso de toda mi existencia, porque en dicho tiempo, aprendí el secreto que se oculta detrás del encanto de la poesía y cómo hacer de esta la sustancia misma de la vida.

Por lo tanto, querido lector, esta es una licencia que me doy de hacer una interpretación difusa de sus respuestas, pero precisa en su sentido. Lo digo, porque no es verdad que yo pueda tener en mi memoria, 30 años después, de forma literal, lo que Pedro Julio Mir Valentín, me dijo, palabra por palabra. Por lo cual, esto, es una adaptación interpretativa de lo que él contestaba a cada una de mis inquietudes.

Siendo así, aquí presento un homenaje sincero, al poeta nacional: ¡El señor Pedro Mir!

El poeta en el programa “Con Wilfrido”

Cuando conocí a Don Pedro, tendría unos… 40 años de edad y conducía un programa al que se le llamó “Con Wilfrido”, aquí desfilaron todo tipo de personalidades: Científicos de la talla del colombiano Manuel Elkin Patarroyo, quien, en su momento, creó y donó, a la Organización Mundial de la Salud, una vacuna sintética contra la malaria. También tuve el honor de entrevistar a Radhamés Gómez Pepín, una gloria del periodismo en la República Dominicana. Presentadores dominicanos, emblemáticos e históricos, como: Freddy Beras Goico y Yaqui Núñez del Risco, igualmente.

No faltaron estrellas de luz inagotable como: Pablo Milanés, José José y Ricardo Montaner, entre otros. También figuras de la política como el ex presidente del Perú, Alan García, José Francisco Peña Gómez y Jacobo Majluta, entre muchas otras personalidades. Incluso, hombres polémicos como el ex guerrillero Antonio Navarro Wolff, quien formó parte del M19, uno de los grupos armados de mayor repercusión en Colombia y quien, después, entraría a formar parte de la política de dicho país. Hombres ilustres y de religión como el padre Rafael García Herreros, quien me contó acerca de su contribución en la entrega del peligroso narcotraficante colombiano Pablo Escobar. Y también intelectuales del nivel del profesor Juan Bosch, quien fue un gran líder político y presidente de la república, con el gobierno más efímero de la nación, de 1962 a 1963. Duró unos siete meses, para ser más exactos, pero hablaré más sobre él en mi siguiente artículo.

Lo primero que me adeudo en aclarar es que jamás había conocido a un poeta y por lo tanto estaba nervioso, incluso, cuando mi amigo y productor del programa, el periodista Euri Cabral, me dijo que tendríamos a Pedro Mir en el estudio, yo pensé que era una broma y le dije:

– Eso no te lo voy a creer, hasta no verlo llegar –

Y es que para mí un poeta era una cosa del otro mundo, como un marciano, como un ser de carne y hueso, pero sin carne ni hueso. Una especie de mago. A los poetas los veía como seres de mentira que contaban verdades, y dichas verdades las convertían en poemas. Digo esto porque, no siempre puedo decir lo que siento, ni siquiera en una canción. Es más, a veces paso noches en vela, y quizás hasta semanas, tratando de ensamblar una canción y no lo logro.

Por eso, nunca he entendido cómo un poeta logra una poesía y eso siempre me ha vuelto loco. De hecho, creía que los poetas siempre hablaban como escribían, sobre todo si se trataba de un hombre que, como en el caso de Pedro Mir, fue considerado el poeta nacional de La República Dominicana.

Pedro Mir nació el 3 de Junio de 1913, en San Pedro de Macorís, República Dominicana, falleciendo 87 años después, el 11 de Junio del 2000. Su trabajo con las letras lo convirtió, si no, en el poeta más relevante de la literatura en el país, sí en uno de los más importantes. En 1937 publicó sus primeros poemas en el rotativo del Listín Diario; escritos que desde ese momento auguraban un vendaval de sensaciones, presagiando la llegada de un maestro de maestros. Se gradúo también como doctor en derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo en 1941. Pero luego tuvo que huir de su patria ya que su poesía social, libre de hipocresías, dura y humana, causó picazón e incomodidad en la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

Considerado, Pedro Mir, como un indeseable, para el régimen, fue amenazado y tuvo que optar por el exilio en países como: México, Guatemala y Cuba. Destierro que lo acompañó hasta la caída de la tiranía de Trujillo. Su poema social: “Hay un país en el mundo”, en el que retrató a una República Dominicana, de hombres golpeados por el sol y por la vida, se convertío en un himno de la palabra, ante toda la humanidad. Aquí un extracto del poema “Hay un país en el mundo”:

“Hay un país en el mundo colocado en el mismo trayecto del sol. Oriundo de la noche. Colocado en un inverosímil archipiélago de azúcar y de alcohol”

Era este hombre a quien yo tendría que entrevistar, quien además fue maestro de estética de la Universidad Autónoma. Nombrado Premio Nacional de Historia por el ensayo al que llamó: “Las raíces Dominicanas de la doctrina Monroe” (1974). Sin olvidar que también fue reconocido con el Premio anual de poesía por “El Huracán Neruda” (1975). Poeta nacional, declarado por el congreso en 1984, y claro… no podía faltar el Premio Nacional de Literatura, en 1993.

Ahora, juzga tú, mi amigo lector, si yo tendría, o no, motivos para estar nervioso…



Source: Farandula