De la samba al funk: la favela hace bailar al Maracaná

RÍO DE JANEIRO. La samba, el pasinho y el funk, los ritmos y bailes nacidos en las favelas cariocas se apoderaron hoy del Maracaná y convirtieron la inauguración de los Juegos Olímpicos en una fiesta con la fuerza arrolladora de la cultura negra, que hizo bailar a todo el estadio.

Las favelas, las barriadas pobres de Río, donde vive una cuarta parte de la población de la ciudad, fueron la cuna de la samba hace un siglo y ahora de ellas emana el sonido poderoso del funk, una música de ritmo sincopado, con letras rapeadas y que normalmente tienen un contenido sexual explícito y, a veces, también de exaltación de las bandas de narcotraficantes.

Al igual que le ocurrió a la samba, el funk salió de la clandestinidad, de la marginación social y acabó bajando de los cerros donde se desparraman las favelas para acabar conquistando el gran público y la lista de las canciones más escuchadas en las radios brasileñas.

Con los primeros golpes de batería de funk, el joven Cristian do Passinho, de 13 años, se hizo dueño del escenario haciendo un despliegue del “passinho”, un baile similar al “break dance” que es una auténtica fiebre entre los niños y adolescentes de las favelas.

Acompañada por el frenético zapateado de Cristian y de un puñado de bailarantes, la cantante Ludmilla interpretó el “Rap da Felicidade”, todo un himno de las favelas.

El estribillo de esta canción, una expresión del orgullo de pertenencia a las barriadas más humildes -”yo sólo quiero ser feliz, vivir tranquilamente en la favela en que nací”-, fue coreado por el público brasileño del Maracaná a una sola voz.

A renglón seguido, Elza Soares, una de las grandes damas de la samba y la Música Popular Brasileña (MPB), entonó el “Canto de Ossanha”, canción lanzada en 1966 por Baden Powel y Vinícius de Moraes y que dio visibilidad a las religiones de origen africano, que fueron perseguidas por las autoridades durante largas etapas de la historia de Brasil.



Source: Farandula