¡El Big Bang de los premios Nobel: Bob Dylan ganó con música el de Literatura!

Santo Domingo. Con Bob Dylan, los dominicanos no podrán correr a una tienda de discos, sencillamente porque ya no existen tiendas de discos. Y siendo como es, Premio Nobel de Literatura 2016, lo lógico sería que los dominicanos corrieran a las librerías. Pero quedan muy pocas. Y aunque fuesen, no la encontrarían.

Bob Dylan (Duluth, Minnesota, EE.UU., 24 de mayo de 1941) de ascendencia judía lituana y un cuarto de kirguiz, cuyo nombre real es Robert Allen Zimmerman, se acaba de convertir, a los 75 años, en el primer músico norteamericano y del mundo en trascender al pedazo de universo al que van los Nobel, incluso antes de morir. Pero sobre todo, en el primer músico en ganar el Premio Nobel de Literatura… por hacer música.

Dylan ha escrito su autobiografía “Chronicles: Volume 1”, ha exhibido pinturas y obras forjadas en hierro, ha dirigido varias películas que han sido rechazadas por la crítica. De hecho, su primer libro, “Tarántula” (1960), de poesía en prosa, pasó sin penas ni glorias.

Influenciado sobre todo por el folk, donde se dio cuenta de las carencias que tenía el rock, desafió lo establecido cuando asimiló las nuevas urgencias en la música de Woody Guthrie primero, y luego de Pete Seeger (el que internacionalizó la Guantanamera con versos martianos y el arreglo de Julián Orbón), y en la poesía de Allen Gingsberg y de los poetas beat, quienes también ejercieron una ardiente influencia en los poetas latinoamericanos de la generación del 50. De ahí que la propia poética de Dylan, por decantación fuese siempre naturalmente consustancial a las letras latinoamericanas.

Un trovador como Silvio Rodríguez sintió la presencia de esos vasos comunicantes: “Hubo un momento en que me sentí influido por la música folk. Oía mucho a Leadbeally, cantor negro norteamericano y a Woody Guthrie; después fue que vino Dylan, que es quien recogió lo mejor de lo anterior, o lo ofrecía al menos de una forma muy atractiva para los jóvenes” (entrevista de Reynaldo Escobar en la revista Cuba Internacional, No. 4, 1979).



Source: Farandula