"No soporto escuchar mis grabaciones; soy muy perfeccionista"

Santo Domingo. Aisha Syed recibe mensajes de su esposo mientras conversa con DL. Va de lo sublime a lo cotidiano, como quien trae en una mano un Stradivarius y en la otra una calculadora china. Su mentora es la famosa violinista polaca Ida Haendel, quien a los 87 años atesora recuerdos maravillosos de los que se nutre la joven virtuosa dominicana.

Aisha, quien cumple 15 años de vida artística, habló de su nuevo disco con obras de Martinaitis, Villalobos, José Dolores Cerón, Rafael Solano y José White, el Paganini negro; así como de su próximo concierto en Santiago de los Caballeros.

—¿Cómo armó ese álbum?

Además del concierto que Alguirdas Martinaitis dedicó a mí, están La Bella Cubana, de José White y Por amor, del maestro Solano. Dos piezas lindas, cortitas. También incluimos de Villalobos El Cisne Negro, una pieza impresionista, además de A la caída de la tarde, de José Dolores Cerón, dominicano también, una pieza sinfónica pero arreglada para violín y piano, que se oye bien impresionista, porque el violín se oye frío junto al piano.

—Hay un maridaje entre todas estas piezas. ¿Quién seleccionó?

Tuve la última decisión, aunque había una línea de mi casa disquera Classical Media, de Londres.

La de Heitor Villalobos tuvo que ver que el año pasado cuando fui a Brasil, en octubre y después del concierto con orquesta sinfónica, hubo un recital. Y me dicen ¿No vas a hacer un tema brasileño? Busqué, busqué, busqué y encontré esta joya El canto del cisne negro, que tiene un arte impresionista que me fascina Tiene un poquito de modernismo, que va bien con el Concierto de Martinaitis. Lo mismo pasó con Al caer la tarde, de Cerón. La Bella Cubana, de White, tuvo que ver con mi abuela, que desde mi infancia me decía, toca La Bella Cubana, de Lecuona. Ella creía que era de Lecuona, y yo le decía sí abuela, yo después me la aprendo, etc. Pero cuando investigué y vi la trayectoria de José White, dije quiero honrar eso. Y me dije la voy a incluir, porque la historia que hay detrás de esa pieza, merece que le den más atención. Y Por Amor, porque quería incluir algo bien dominicano.

—De la música llamada contemporánea, hay como un regreso, de la no-música a cosas más melódicas, con más armonía. ¿Hacia donde le interesa ir?

Me interesa ser bien ecléctica. He venido haciendo un programa con Pasión Latina, en el 2012, de música clásica latinoamericana, y eso es muy lindo, a la gente le encanta en Europa y todo, pero después quise desarrollarme en las sonatas de Bach, de Brahms, en fin… Por ejemplo, aquí en el recital que acabo de dar en el Teatro Nacional diría que la obra más grande que tocamos fue La Chacona, de Johan Sebastian Bach, a violín solo. Y eso fue un riesgo grande, porque aquí la gente no está acostumbrada; y a la gente le encantó. Ponerme en una posición que me obligue a hacer una sonata de Bach, de Brahms, de Mozart, obras de Paganini, de Sarazate, del polaco Wieniawski, es muy importante. Estar preparado completamente se trata de eso.

—Ser artista es como estar participando eternamente en unas Olimpiadas. Todos los artistas tienen un determinado grado de ego. ¿Cómo maneja su ego?

No soporto escuchar mis grabaciones. Tuve que regrabar la mitad del disco. Soy muy perfeccionista conmigo o con mi pianista. A veces eso puede pasar por arrogancia. Mi propia familia me dice “Aisha, que eso se oye excelente”. Y yo, no, quiero perfección. No es respeto a mí, sino respeto a la música. Con mi práctica soy muy sobreprotectora. Y mi esposo lo entiende. Pero mis hermanas sufren y no lo entienden. Me dicen ¿por qué es que tienes que ensayar tanto? Lo tengo que hacer. No sé si alguien me dijo o yo lo leí: por cada hora que no estoy practicando, hay millones de personas que sí están practicando. Hay que tener en cuenta que el tiempo pasa y uno tiene que dar lo mejor de sí.

—¿Cómo convives con un hombre que no sabe de música, que quizás en determinado momento se harte del violín, de tus prácticas?

Al pasar de los años, me he dado cuenta de lo maravilloso que es, porque me ha apoyado como nunca pensé que lo iba a hacer. Muchas veces él se va de viaje conmigo, y créame que es de gran ayuda. En Colombia, 15 minutos antes de salir a escena se me rompió entero atrás, y él salió corriendo al hotel y me buscó otro. Cualquier cosa, él siempre está muy atento.

—¿Para cuándo crecerá la familia?

Yo quisiera pronto. Cuando uno hace ciclos, y pasan los años y grabaciones y conciertos, todo es excelente.

Yo como cristiana pienso que la vida es muy corta. Estoy en un momento de mi vida que tengo que aprovechar… Quizás en unos dos años o tres años.

—¿Cómo será el concierto en Santiago?

Será el 26 de agosto, en la sala grande. Será un poquito diferente el programa, le cambiaremos algunas cositas. La Chacona la voy a hacer también allá, obras de Paganini, la Danza española de Falla, entre otras.



Source: Farandula