Y los que cumplen 15, como Diario Libre, ¿quiénes son?

Tienen en común haber nacido el año en que Diario Libre inició sus publicaciones. Son quinceañeros en cuerpo y alma, y han evolucionado por igual apostando al futuro. Nos acercamos a ellos –tres niñas y tres niños adolescentes- para saber cómo ven su universo y descifrar de alguna manera como se construyen vidas en un Santo Domingo que surca el presente entre desafíos y logros. Como un alma bipolar que muta entre mejor calidad de vida, destellos de modernidad, bolsones de pobreza e inseguridad.

Sus percepciones sobre el uso de la tecnología, el deporte, la música, la política, la sexualidad y expectativas salieron de las respuestas a preguntas comunes que les hicimos.

Lo que dijeron arroja lecturas múltiples sobre el perfil de ciudadano que reproduce la sociedad dominicana desde hace tres lustros. Lo que somos, de alguna manera, en la era de Internet, como parte del conjunto de países latinoamericanos de renta media.

Los consultados, precisamos, no constituyen una muestra representativa, pero nos definen algunos perfiles sociales. Sorprende la apertura con que se refieren a temas tabúes para otras generaciones de dominicanos, como el sexo y el matrimonio gay. No les son temas ajenos, sino todo lo contrario. Tienen claro lo que piensan y lo manifiestan con ese asomo de rebeldía propio de ciudadanos empoderados.

Todos se han colocado por primera vez delante de una cámara, con la anuencia de sus padres, y con escaso temor a pesar de la inexperiencia, hablan sin rodeos y dejan ver que son hijos de una era de libertad en una República Dominicana diversa, occidental, que evoluciona asimilando los grandes desarrollos sin olvidarse de sus raíces.

Indagamos sobre la percepción que tienen de la sexualidad, el acercamiento temprano a las relaciones sexuales y los matrimonios de personas de un mismo sexo, y opinaron sin sonrojos. De sus respuestas salió la evidencia de que en las escuelas, más precisamente los colegios en los que estos adolescentes de sectores de clase media del país estudian- asumen la responsabilidad de educarlos sobre la materia.

También sus padres hablan con ellos de “sexo” y a lo que se exponen si sostienen relaciones sexuales a temprana edad. Contagio por enfermedades de transmisión sexual y embarazo son riesgos que conocen y sobre los que están advertidos. Ya saben también de la protección con preservativos.

La pasión por la tecnología, natural para quienes son miembros de la Generación Z, la que releva a los Milleniums, la ponen de manifiesto y dejan claro que es un componente esencial en sus vidas. Con predilecciones muy particulares en función de sus intereses lúdicos y educativos, se refieren a las aplicaciones que utilizan con frecuencia para escuchar música, estudiar, leer y divertirse con los videojuegos. Si hay algún sensación común entre ellos, esa es la fascinación que sienten por estar siempre comunicados, gracias a la tecnología y fundamentalmente a “WhatsApp”.

Sus 15 del siglo XXI dan para muchos guiones. Porque tienen la suerte de no estar encapsulados en estos 42,000 kilómetros. Lo dejan ver cuando muestran sus preferencias por los deportes. Cristiano Ronaldo y Leonardo Messi son ídolos del patio, y el futbol, lo primero. El tenis, con Roger Federer, además. Se coló el volibol y se quedó fuera el béisbol.

Con la música, incrustada en el ADN de todo caribeño, se evidencia igualmente la conexión a través de la Red, en la era de las descargas y YouTube. La escuchan con predilecciones muy definidas, que muestran hasta qué punto la tecnología juego su rol en los productos musicales que consumen. Los latinos se quedan fuera de las menciones. Sorprende, sí, que el merengue esté presente, gracias al fenómeno Juan Luis Guerra. Por ahí, asumimos, se cuela la bachata, porque el líder de 440 abona con su talento ambos ritmos y quienes le admiran le compran sus propuestas por igual.



Source: Farandula