La Niña llora ríos de lluvias, y deja en 'jaque' a la población

Tras un largo período de más de dos años fuera de la atmósfera nacional, La Niña se volvió a posar sobre el territorio, generando fuertes y constantes torrenciales que todavía inundan de preocupación a varios sectores de la producción nacional que, sin recuperarse de los daños causados por los aguaceros de los últimos dos meses, empiezan el 2017 con la amenaza de que continúen los aguaceros.

La Niña, ese período de enfriamiento de las aguas del océano Pacífico, adelantó las acostumbradas lluvias que suelen caer a finales de noviembre y diciembre hacia mediados de octubre, y hasta la fecha se siguen sucediendo. Su presencia, en medio de la temporada ciclónica (que va del 1ro de junio al 30 de noviembre), sucedió al huracán Matthew que, aunque no cruzó directamente por el territorio, su paso próximo a la costa sur del país, generó fuertes aguaceros a principios de octubre.

Con ambos fenómenos terminó un período de sequía que había provocado serías crisis en la agricultura y la disposición de agua potable, y que inició con la presencia de El Niño en 2014, continuó en 2015, y fue seguido en los primeros meses de este 2016 con un tiempo neutro en el clima.

Las inundaciones causadas por las lluvias de los últimos meses han dejado daños estimados por el Gobierno en más de RD$20,000 millones y provocaron la muerte de alrededor de 16 personas, sobre todo en la parte norte del país.

La situación pone en “jaque” la actividad agrícola nacional que debe sobreponerse de las grandes pérdidas para la próxima cosecha y poder atender la demanda de alimentos de la población. También al sector infraestructura que carga con balance negativo en medio del temporal, debido a la gran cantidad de obras que colapsaron. Aunque desde el Gobierno se insiste en que no habrá crisis de alimentos, las lluvias dañaron miles de tareas de cultivos comestibles.

Recientemente, el ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, calculó en unos RD$3,600 millones las pérdidas de los productores de banano de exportación de la Línea Noroeste, zona que, además de los aguaceros, recibió las aguas de la presa Tavera, varias veces desaguada para evitar su desbordamiento.

Peralta aseguraba entonces, que en el caso del bajo Yuna, las inundaciones afectaron básicamente a predios de arroz que ya habían sido cosechados en más de un 95%. Sin embargo, productores de la parte norte habían manifestado su preocupación por una inevitable escasez de vegetales y víveres que obligaría a tener que recurrir a la importación.

En recorridos que hizo Diario Libre por las zonas afectadas, varios productores expresaron su lamento de que además de las pérdidas inmediatas, no sabían de dónde sacar dinero para volver a invertir en sus predios y pagar las deudas acumuladas.



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